Hoy escribo una entrada diferente, decidido a compartir con ustedes mis preciados lectores, algunas apreciaciones un tanto más personales. Siempre le esquivé al bloguear en primera persona porque me parecía un poco petulante, o pensaba que había que tener algo muy bueno para decir. Hoy pienso, gracias a los comentarios de algunas de mis amistades más cercanas, que esa forma de ver las cosas está sobrevalorada en este contexto y que todos y todas tenemos o podemos encontrar algo de valor en la voz del otro, la otra. Y pienso esto porque en estos periodos de aislamiento y distanciamiento, sumados a la crisis económica que ya nos tenía bastante encerrados, las palabras de otros y otras que podrían haber resultado insignificantes en cualquier otro contexto, para mí, tuvieron un gran valor. No digo que fueran una carica, pero si, cuando menos compañía. Por eso me permito evadir la estructura y recuperar la experiencia de romper una barrera, esa cuarta pared, que hoy es una pantalla. Qu...