Vivimos tiempos inciertos. El presidente de la nación pone su ideología por encima de las instituciones. La Constitución y el Congreso parecen estar debajo de las preferencias del ejecutivo. Los ciudadanos del país parecen desconcertados por la voracidad de las reformas propuestas. La falta de experiencia política ha llevado a que fracase el principal proyecto legislativo que tenía como objetivo sostener los principios de política que deseaba Javier Milei. Se asoman amenazas en el plano de la gobernabilidad y contendientes inscluso en el frente interno. La política una vez más, parece reducida a su faz agonal. Pero, ¿Qué hay de las políticas públicas? Parece que han quedado relegadas a un segundo plano, al menos discursivo, por varias razones. En primer lugar la derrota legislativa fue enmarcada como victoria frente a los traidores propios ¿Por qué no se puede permitir una derrota en su haber el Presidente de la Nacion? En segundo lugar porque es un habil marcador de agenda, al me...
Del subsuelo sublevado a la cima.